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domingo, octubre 17, 2021
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Pablo Ferraudi: “Sandro fue un segundo padre para mí”

AMEP fue hasta el Castillo de Sandro, ubicado en Av. Pavón 3939, Boedo, que se inaugura próximamente, para entrevistar a Pablo Ferraudi, hijo de Olga Garaventa, viuda de Sandro. Cafecito de por medio, charlamos con Pablo acerca de cómo fue vivir con Roberto, como él lo llama.

Con un perfil muy bajo, un tono suave y muy cordial, Pablo nos contó detalles del músico, de su relación con él y algunas anécdotas que muestran una parte del artista desconocida para muchos.

Periodista: En breve se inaugura el Castillo de Sandro, ¿verdad?

Pablo Ferraudi: Si, el 26 de octubre abrirá sus puertas al público. Queda en Av. Pavón 3939, pleno barrio de Boedo. Aquí funcionará el Centro Cultural CAVA, Centro de Las Artes y la Viticultura, y además un Bar Temático. En el Bar, además de estar ambientado con los colores que más le gustaban a Roberto (rojo, negro, blanco y dorado), va a tener objetos personales de él, como instrumentos, cuadros, alguna de sus batas. Y por supuesto no va a faltar la Rosa que se usó en el Show del Teatro Gran Rex “En el Nombre de la Rosa”. Esa rosa es enorme, tiene 3 paños, y cada paño mide 3×4 metros. Estará iluminada, y así todos los que pasen por la puerta podrán verla. Siempre estuvo en el Castillo, solo salió una vez, y fue para la filmación de la miniserie Sandro de América. Además, en el Castillo, se van a dictar cursos y talleres para todas las edades, vamos a tener muestras de vino y de arte.

“En el Castillo funcionará el Centro Cultura CAVA y un Bar Temático

con objetos personales, cuadros e instrumentos de Roberto”.

P: Pablo, ¿contame cómo fue que te enteraste que tu mamá estaba de novia con Sandro?

PF: Bueno, cuando yo era chico, después que mi mamá se separó de mi papá, y ya trabajaba para Roberto, la veía que salía con sus amigas, pero de pronto, empecé a notar que mi mamá hablaba mucho por teléfono. Hasta que un día vino y me dijo: “Pablo tengo que decirte algo. Estoy empezando a hablar con Roberto” (se ríe con nostalgia). Esa fue su manera de decirme que había comenzado una relación con él. Igual no me sorprendió tanto porque mi mamá ya trabajaba con Roberto.
Y después de un tiempo me dice que algunas noches se iba a ir a quedar en su casa. Hasta que un día finalmente se mudó a su casa.

P: ¿Y vos como tomaste esa decisión?

PF: La apoyé desde el primer día. Yo ya tenía 21 años, trabajaba desde los 18 años, así que no tenía problemas en quedarme solo en el departamento. Me ponía muy contento ver feliz a mi mamá. Ella siempre fue una mujer muy trabajadora, y de pronto verla vivir una historia tan linda para ella, a mí me ponía muy feliz.

Periodista: ¿Cómo era Sandro con vos?

PF: ¿Cómo era conmigo? Roberto era mi segundo padre. A veces me decía “Pablito”, a veces me decía “hijo”. El era una persona increíble, podías charlar de todo con él, y además teníamos muchas cosas en común, por ejemplo a mí siempre me gustó mucho la fotografía y la pintura, y él era fanático de todo eso. Hablábamos de música, de todo. Cuando terminé el secundario en el año 2000 le dije a mi mamá que me iba a tomar un año sabático para decidir si iba a estudiar o a trabajar. Eso se lo dije un viernes. Y el lunes siguiente ya estaba trabajando con mi tío. Mi mamá me dijo: “Yo no voy a mantener vagos” (recuerda riendo). Después de unos años, Roberto me ofrece trabajar con él. Necesitaba una persona de perfil bajo y de confianza. Al principio le dije que no era necesario que me diera trabajo, que no era su obligación ni tenía ningún compromiso, para no mezclar las cosas, pero Roberto insistió. Así que trabajé con él como su asistente y chofer, a veces teníamos horarios poco habituales. Lo llevaba a grabar a la 6 de la tarde, y volvíamos a las 4 de la mañana.

P: ¿Te acordas de alguna anécdota?

PF: Si, muchas. Una vez fuimos a una cena muy elegante en un hotel de Puerto Madero, y lo acompañamos mi mamá y yo. La comida gourmet que nos sirvieron era muy escasa, como suele pasar, y me miró de reojo y se rió. Cuando salimos de ahí me dijo: “Pablito, vamos a la Pizzería La Blanqueada, que queda en Sáenz y Roca, Pompeya”. Bueno, así fue como compramos una pizza y nos la llevamos a comer a casa… Así de sencillo era Roberto. Le gustaban las cosas simples.

P: ¿Cómo describirías a Roberto?

PF: Si tengo que describirlo a Roberto, te diría que era un tipo sencillo. El era muy familiero, pero no tenía familia, y creo que en nosotros encontró esa familia que tanto deseaba. Le encantaban los domingos porque íbamos con mi hermana y nuestras parejas a su casa, y almorzábamos todos juntos, hacíamos sobremesa, charlábamos, después veíamos alguna película. Es más, en un momento me propuso que me mudara a una casa que estaba al lado de la suya. Y era muy generoso. Roberto me compró el primer auto que yo tuve.

“Roberto era un tipo sencillo. El era muy familiero, pero no tenía familia,

y creo que en nosotros encontró esa familia que tanto deseaba”.

P: ¿Y cómo tomaste vos el tema de su casamiento con tu mamá?

PF: Al principio no entendía bien porque Roberto quería casarse, de hecho él ya había firmado un testamento en el que le dejaba todo a mi mamá, como su única heredera. Por eso un día le pregunté por qué quería casarse, si ellos ya estaban viviendo juntos, y así estaba todo bien. Y me dijo: “Sabés que pasa Pablito, cuando yo ya no esté a tu mamá se la van a querer comer cruda. La única manera que tengo yo de protegerla es casándome con ella”.

P: ¡Qué tierno! Me pregunto, ¿hay algún acto de amor más grande que ese?

PF: Claro, así era Roberto.

P: Qué bueno que tu mamá conservó todo lo de Sandro. Incluso el Castillo.

PF: Si claro. A él no le hubiera gustado que vendamos sus cosas. Por eso se conservó todo. Y en algún momento nos gustaría hacer un Museo de Sandro (por primera vez lo llama Sandro) en Banfield.

P: ¿Y como está ahora tu mamá?

PF: Ella está bien. Sigue viviendo en Banfield, pero a mí me gustaría que se viniera a vivir a Boedo. Acá vivimos mi hermana  y yo. Ella tiene 3 nietos. Y tenerla tan lejos no me gusta mucho, hace un tiempo se cayó en el jardín de su casa, y estaba sola, por suerte no le pasó nada grave, pero eso me da miedo. Por eso quisiera que se venga a vivir más cerca. Por ejemplo, ahora que yo estoy a acá haciendo esta entrevista, y mi mamá está en mi casa, acá cerca, cuidando a mi hija.

P: ¿Qué es lo que más extrañas de Sandro?

PF: Su presencia. El era un tipo muy presente. Realmente Roberto para mi, fue un segundo padre.

Elizabeth Machado

Instagram: @machado.eli

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